Desde que el perro primitivo empezara a tomar parte en
la vida social del ser humano y desde que éste empezara
a colonizar la tierra en busca de nuevos horizontes, los
cambios en ambas especies se fueron sucediendo lenta pero
patentemente. Según los nuevos hábitats, aunque
también mucho ha tenido que ver la mano del hombre,
fueron apareciendo distintos tipos de perro. Una clara diferencia
era que los de las montañas poseían menor
tamaño que los de las llanuras.
De esa selección proceden varios tipos de perros
que a mediados del siglo XIX se conocían como Pastor
de Brie, Pastor de Beuces o Beauceon, Pastor de Ricord y
Pastor de Pirineos. Los primeros eran unos perros grandes,
con fuerte sentido de la protección y muy ligados
al hombre y a sus labores de pastoreo que se desarrollaron
principalmente en las llanuras del centro de Europa.
En la selección llevada a cabo para estos perros
de gran tamaño aparecían ejemplares con dos
variedades de manto bien diferenciadas entre sí.
Una era larga y la otra, corta. Las demás características
somáticas, como la proporción de la cabeza,
el corte de las orejas, el doble espolón, el gancho
en la cola, por ejemplo, eran muy semejantes. Como en 1890
se separan mediante dos estándares distintos, se
penalizaba duramente a aquellos ejemplares que poseyeran
el color carbonado o negro y fuego, color característico
del Beauce.
Se cree que el nombre proviene de la palabra Aubry, nombre
propio de un noble francés asesinado hacia 1370 y
cuyo único testigo fue su perro. Macaire era el principal
sospechoso, por lo que, por orden del rey Carlos IV, fue
enviado a la isla de Notre Dame a combatir contra el perro.
Al final acabó confesando su crimen. Sin embargo,
la primera referencia escrita del nombre Berger de Brie
aparece de la mano de un abad francés, Rozler, quien
se la dio para diferenciarlo de la variedad de pelo corto.